La seguridad de flotas está evolucionando más allá del hardware físico y de las protecciones reactivas, hacia un modelo más proactivo y basado en datos. Dominique Kwong, fundador y CEO de Damon, replantea la seguridad como una función de la inteligencia contextual, utilizando datos conectados, insights de comportamiento y patrones de uso en el mundo real para prevenir riesgos antes de que se materialicen. Desde la reducción de la conducción apresurada mediante mejores insights de planeación y programación, hasta el replanteamiento de la entrega de última milla con vehículos más pequeños y ágiles, la conversación destaca cómo los líderes de flotas pueden mejorar la seguridad, la eficiencia y los resultados del servicio al transformar los datos en conocimiento significativo y accionable
La seguridad de flotas está cada vez más impulsada por el contexto, no solo por el equipamiento.
Los datos conectados de la flota generan mayor valor cuando se comparten y analizan de forma integral, considerando vehículos y condiciones.
Muchos riesgos de seguridad se originan en la presión operativa, más que en conductas intencionales de los conductores.
La entrega de última milla está evolucionando hacia flotas distribuidas con vehículos más pequeños y ágiles.
La seguridad de flotas está cada vez más impulsada por el contexto, no solo por el equipamiento.
Los datos conectados de la flota generan mayor valor cuando se comparten y analizan de forma integral, considerando vehículos y condiciones.
Muchos riesgos de seguridad se originan en la presión operativa, más que en conductas intencionales de los conductores.
La entrega de última milla está evolucionando hacia flotas distribuidas con vehículos más pequeños y ágiles.
Durante décadas, la seguridad de flota se ha definido principalmente por protecciones físicas como cinturones de seguridad, bolsas de aire, cámaras y sistemas de prevención de colisiones. Hoy, esa definición está evolucionando. A medida que las flotas generan más datos que nunca, la seguridad depende cada vez más de lo que los líderes saben antes de que ocurra un incidente, no solo de cómo responden después.
Dominique Kwong, fundador y CEO de Damon, lo resume así: “La próxima frontera en nuestro camino hacia la seguridad en movilidad es el conocimiento. Es contar con información para no tener que reaccionar de forma apresurada.” Este cambio —de una protección reactiva a una prevención proactiva— está redefiniendo cómo las flotas abordan el riesgo, la toma de decisiones y la responsabilidad.
Te presentamos tres aspectos en los que los líderes de flotas quizá aún no estén pensando, pero que probablemente deberían considerar:
Los datos modernos de flota —desde rutas y horarios hasta patrones de tráfico y tiempos de conducción— aportan el contexto que los líderes necesitan para reducir el riesgo antes de que comience un comportamiento inseguro.
Las flotas generan datos todos los días como parte de su operación normal. La clave no está solo en recopilarlos, sino en interpretarlos correctamente para convertirlos en acciones concretas. Por ejemplo, cuando el tráfico se retrasa de forma inesperada, muchos conductores aceleran para cumplir con sus horarios, lo que incrementa el riesgo. Con inteligencia contextual, es posible intervenir antes, alertando con anticipación y ajustando los tiempos de salida para evitar situaciones peligrosas.
Las flotas conectadas hoy están llenas de datos de vehículo, pero los resultados de seguridad mejoran más cuando esos datos se comparten, agregan y analizan en contexto, en lugar de permanecer aislados en silos.
Este enfoque no se trata de compartir información personal, sino de entender patrones: ¿cómo se comportan ciertos vehículos bajo viento fuerte? ¿Qué rutas aumentan la fatiga? ¿Cómo afectan las condiciones estacionales el frenado o el desgaste? Los datos agregados revelan riesgos que un solo vehículo no puede detectar por sí solo.
Con esta perspectiva, los líderes de flota pueden tomar decisiones más inteligentes sobre selección de vehículos, planificación de rutas, ciclos de mantenimiento y apoyo a los operadores.
Uno de los cambios más relevantes surge de la experiencia de Dominique en Asia, donde los modelos de entrega de última milla ya han evolucionado más allá del enfoque tradicional.
En lugar de un solo camión que transporta cientos de paquetes, muchas flotas utilizan múltiples vehículos más pequeños —como scooters o bicicletas eléctricas— para atender zonas densas de forma más flexible. En este entorno, los datos y la seguridad de flota se vuelven aún más críticos, ya que gestionar muchos vehículos pequeños implica nuevos retos operativos y de riesgo.
Este modelo no solo mantiene la calidad del servicio, sino que también mejora la velocidad de entrega. En sectores como la atención médica, donde la certidumbre en los tiempos es más importante que la capacidad de carga, este enfoque resulta clave.
El mensaje principal para los líderes de flota es claro: la seguridad ya no depende únicamente del hardware. Se trata de una transformación basada en datos. Implica tomar datos sin procesar, añadir contexto y convertirlos en información útil para el día a día de las operaciones.
Como lo expresa Dominique: “Tomamos datos sin procesar, les damos contexto y los hacemos útiles para la vida diaria” Para las organizaciones que se preparan para la próxima etapa de la movilidad, esta mentalidad puede convertirse en una de las inversiones de seguridad más importantes.
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